En lo que va de 2026, ya se removieron más de 500 reservas que se encontraban vencidas, fuera de uso, adulteradas o instaladas sin autorización. Los controles forman parte de una política destinada a ordenar y transparentar el uso del espacio público, fortalecer la fiscalización y mejorar la disponibilidad de lugares para las personas que cuentan con este beneficio.
Para agilizar las intervenciones, la Ciudad implementó además un protocolo que unifica los criterios de actuación de todas las áreas involucradas. El procedimiento establece cómo debe verificarse la vigencia de cada reserva, cómo realizar el retiro de la señalización y en qué casos corresponde avanzar con una denuncia por posibles hechos de falsificación o adulteración.